Taller de fotografía estenopeica
El sábado 20 de agosto se realizo el taller de fotografía estenopeica en el grupo Comun4virtual de Hiperbarrio, el cual funciona en la Biblioteca Juan Zuleta Ferrer de Campo Valdés.
Pero ¿qué eso de fotografía estenopeica se pregunta el grupo? .
El tallerista Sergio llego a la biblioteca muy temprano cargando una pesada tula, lo cual aumento la curiosidad. A las 9am, comenzamos el taller después del saludo habitual, y de inmediato “Profe ¿qué es eso de fotografía estenopeica? ” Sergio hizo algunas explicaciones sobre el manejo de la luz, las propiedades de algunos químicos, aspectos de la física y concluyo diciendo – en la parte práctica tomaremos fotografías con estos tarros - y levanto uno de ellos. En nuestra sorpresa y curiosidad solo atinábamos a preguntarnos ¿pero cómo? Explico que, a pesar de los adelantos tecnológicos, las cámaras seguían siendo como al principio una caja o tarro oscuro, donde se colocaba, antes, un papel o una película, y hoy un sistema electrónico, elementos en los cuales quedaban grabadas las imágenes que llegaban del exterior a través de la luz que entraba por un pequeño orificio.
Y luego, como si se tratara de un mercader, abrió la boca de la enorme tula, y saco otros tarros, plásticos, papel, unas botellas con químicos, bandejas plásticas, papeles, cintas y otra gran cantidad de cosas. Mientras el grupo permanecía en un salón, el tallerista se retiro con sus cachivaches a organizar el “cuarto oscuro”. Se introdujo con su tula en un pequeño cuarto de la biblioteca y comenzó a cubrir con plásticos ventanas, huecos, y ranuras por donde pudiera colarse la luz.
A una seña suya, entramos al cuarto oscuro iluminado solo por un bombillo rojo (a cuya luz no reaccionan los químicos ni el papel fotográfico con los que trabajaríamos, nos dijo), enseguida nos entrego a cada grupo un tarro y nos iba indicando como metíamos a el, un papel fotográfico y luego lo cerrábamos, e incluso, bordeábamos la tapa con cinta negra “por si las moscas”.
Terminada esta operación, salimos cada cual con su cámara-tarro cargada, lista para tomar nuestra primera foto estenopeica. Haaa y ¿cómo funciona todo esto? Pues el objetivo o la lente era un huequito hecho con un alfiler, el cual se tapaba con un pedazo de cinta negra. Y bastaba colocar el tarro sobre una silla con el huequito mirando hacia la persona animal o cosa que se quisiera retratar, retirarle la cinta negra, contar un minuto, o más, o menos, dependiendo de brillo del sol, y luego tapando el hueco de nuevo se indicaba que la foto había sido tomada.

El grupo se dividió en subgrupos de a tres personas y nos regamos por el barrio buscando la mejor foto. Unos posaron y se hicieron autorretratos, otros retrataron a sus compañeros, otros enfocaron paisajes, algunos cogieron detalles de edificios o carros, en fin que cada grupo eligió el tema u objeto que quiso.
Terminada esta etapa, seguía la revelada de la foto y aquí cada grupo iba ingresando al cuarto con la foto en el tarro y allí en medio de la oscuridad y siluetas de bordes rojos se destapaban los tarros , se sacaba el papel y se metía en una bandeja con un químico ( el revelador) y comenzaba a ocurrir un acto con ribetes de magia y era que sobre el papel blanco cubierto por el químico, comenzaba a aparecer lentamente al ritmo de la bandeja mecida por el tallerista, pero luego por cada uno de nosotros, la imagen que habíamos capturado afuera con nuestra rudimentaria cámara; esto era una verdadera revelación, parecía un acto de magia y de misterio. Luego el papel se pasaba por dos bandejas una con fijador y otra con agua y quedaba lista esta primera parte del proceso.
Observadas las fotos al exterior con plena luz y como parte del aprender con el método de ensayo error, nos dimos cuenta que algunas habían quedado muy negras, signos de que se le había expuesto a demasiada luz y otras quedaron muy blancas por falta de luz. Se repitieron algunas de estas, a las que habían quedado negras se les disminuyo el tiempo de exposición, se tapo el huequito antes y a las que quedaron blancas se les dio un poco mas de luz.
En fin que terminada esta etapa, teníamos cada uno nuestra foto; pero quedaba un problema, y era que hasta aquí, lo que teníamos era un negativo, como todos los negativos unos perfiles de personas o cosas borrosas y en blanco y negro.

Haa y ¿cómo hacer para pasar nuestra foto al positivo?. Volvimos al laboratorio, o cuarto oscuro y allí colocando el negativo en papel, frente a un papel de fotografía y exponiéndolo a la luz de una linterna unos segundos, se logro realizar los positivos. En fin que cada uno de nosotr@s salió del cuarto oscuro mostrando con alegría el producto de aquellas horas de trabajo en el taller: una fotografía tomada con un tarro de lata.
Jorge Vásquez C